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lunes, 24 de octubre de 2011
EMPRENDEDOR ELECTRICIDAD
Thomas Alva Edison
(Milan, 1847 - West Orange, 1931) Inventor norteamericano, el más genial de la era moderna. Su madre logró despertar la inteligencia del joven Edison, que era alérgico a la monotonía de la escuela. El milagro se produjo tras la lectura de un libro que ella le proporcionó titulado Escuela de Filosofía Natural, de Richard Green Parker; tal fue su fascinación que quiso realizar por sí mismo todos los experimentos y comprobar todas las teorías que contenía. Ayudado por su madre, instaló en el sótano de su casa un pequeño laboratorio convencido de que iba a ser inventor.
Thomas Edison A los doce años, sin olvidar su pasión por los experimentos, consideró que estaba en su mano ganar dinero contante y sonante materializando alguna de sus buenas ocurrencias. Su primera iniciativa fue vender periódicos y chucherías en el tren que hacía el trayecto de Port Huron a Detroit. Había estallado la Guerra de Secesión y los viajeros estaban ávidos de noticias. Edison convenció a los telegrafistas de la línea férrea para que expusieran en los tablones de anuncios de las estaciones breves titulares sobre el desarrollo de la contienda, sin olvidar añadir al pie que los detalles completos aparecían en los periódicos; esos periódicos los vendía el propio Edison en el tren y no hay que decir que se los quitaban de las manos. Al mismo tiempo, compraba sin cesar revistas científicas, libros y aparatos, y llegó a convertir el vagón de equipajes del convoy en un nuevo laboratorio. Aprendió a telegrafiar y, tras conseguir a bajo precio y de segunda mano una prensa de imprimir, comenzó a publicar un periódico por su cuenta, el Weekly Herald.
Thomas Edison A los doce años, sin olvidar su pasión por los experimentos, consideró que estaba en su mano ganar dinero contante y sonante materializando alguna de sus buenas ocurrencias. Su primera iniciativa fue vender periódicos y chucherías en el tren que hacía el trayecto de Port Huron a Detroit. Había estallado la Guerra de Secesión y los viajeros estaban ávidos de noticias. Edison convenció a los telegrafistas de la línea férrea para que expusieran en los tablones de anuncios de las estaciones breves titulares sobre el desarrollo de la contienda, sin olvidar añadir al pie que los detalles completos aparecían en los periódicos; esos periódicos los vendía el propio Edison en el tren y no hay que decir que se los quitaban de las manos. Al mismo tiempo, compraba sin cesar revistas científicas, libros y aparatos, y llegó a convertir el vagón de equipajes del convoy en un nuevo laboratorio. Aprendió a telegrafiar y, tras conseguir a bajo precio y de segunda mano una prensa de imprimir, comenzó a publicar un periódico por su cuenta, el Weekly Herald.
En los años siguientes, Edison peregrinó por diversas ciudades desempeñando labores de telegrafista en varias compañías y dedicando su tiempo libre a investigar. En Boston construyó un aparato para registrar automáticamente los votos y lo ofreció al Congreso. Los políticos consideraron que el invento era tan perfecto que no cabía otra posibilidad que rechazarlo. Ese mismo día, Edison tomó dos decisiones. En primer lugar, se juró que jamás inventaría nada que no fuera, además de novedoso, práctico y rentable. En segundo lugar, abandonó su carrera de telegrafista. Acto seguido formó una sociedad y se puso a trabajar.
Perfeccionó el telégrafo automático, inventó un aparato para transmitir las oscilaciones de los valores bursátiles, colaboró en la construcción de la primera máquina de escribir y dio aplicación práctica al teléfono mediante la adopción del micrófono de carbón. Su nombre empezó a ser conocido, sus inventos ya le reportaban beneficios y Edison pudo comprar maquinaria y contratar obreros. Para él no contaban las horas. Era muy exigente con su personal y le gustaba que trabajase a destajo, con lo que los resultados eran frecuentemente positivos.
A los veintinueve años cuando compró un extenso terreno en la aldea de Menlo Park, cerca de Nueva York, e hizo construir allí un nuevo taller y una residencia para su familia. Edison se había casado a finales de 1871 con Mary Stilwell; la nota más destacada de la boda fue el trabajo que le costó al padrino hacer que el novio se pusiera unos guantes blancos para la ceremonia. Ahora debía sostener un hogar y se dedicó, con más ahínco si cabe, a trabajos productivos.
Su principal virtud era sin duda su extraordinaria capacidad de trabajo. Cualquier detalle en el curso de sus investigaciones le hacía vislumbrar la posibilidad de un nuevo hallazgo. Recién instalado en Menlo Park, se hallaba sin embargo totalmente concentrado en un nuevo aparato para grabar vibraciones sonoras. La idea ya era antigua e incluso se había logrado registrar sonidos en un cilindro de cera, pero nadie había logrado reproducirlos. Edison trabajó día y noche en el proyecto y al fin, en agosto de 1877, entregó a uno de sus técnicos un extraño boceto, diciéndole que construyese aquel artilugio sin pérdida de tiempo. Al fin, Edison conectó la máquina. Todos pudieron escuchar una canción que había entonado uno de los empleados minutos antes. Edison acababa de culminar uno de sus grandes inventos: el fonógrafo. Pero no todo eran triunfos. Muchas de las investigaciones iniciadas por Edison terminaron en sonoros fracasos. Cuando las pruebas no eran satisfactorias, experimentaba con nuevos materiales, los combinaba de modo diferente y seguía intentándolo.
En abril de 1879, Edison abordó las investigaciones sobre la luz eléctrica. La competencia era muy enconada y varios laboratorios habían patentado ya sus lámparas. El problema consistía en encontrar un material capaz de mantener una bombilla encendida largo tiempo. Después de probar diversos elementos con resultados negativos, Edison encontró por fin el filamento de bambú carbonizado. Inmediatamente adquirió grandes cantidades de bambú y, haciendo gala de su pragmatismo, instaló un taller para fabricar él mismo las bombillas. Luego, para demostrar que el alumbrado eléctrico era más económico que el de gas, empezó a vender sus lámparas a cuarenta centavos, aunque a él fabricarlas le costase más de un dólar; su objetivo era hacer que aumentase la demanda para poder producirlas en grandes cantidades y rebajar los costes por unidad. En poco tiempo consiguió que cada bombilla le costase treinta y siete centavos: el negocio empezó a marchar como la seda.
Su fama se propagó por el mundo a medida que la luz eléctrica se imponía. Edison, que tras la muerte de su primera esposa había vuelto a casarse, visitó Europa y fue recibido en olor de multitudes. De regreso en los Estados Unidos creó diversas empresas y continuó trabajando con el mismo ardor de siempre. Todos sus inventos eran patentados y explotados de inmediato, y no tardaban en producir beneficios sustanciosos. Entretanto, el trabajo parecía mantenerlo en forma. Su única preocupación en materia de salud consistía en no ganar peso. Era irregular en sus comidas, se acostaba tarde y se levantaba temprano, nunca hizo deporte de ninguna clase y a menudo mascaba tabaco. Pero lo más sorprendente de su carácter era su invulnerabilidad ante el desaliento. Ningún contratiempo era capaz de desanimarlo.
En los años veinte, sus conciudadanos le señalaron en las encuestas como el hombre más grande de Estados Unidos. Incluso el Congreso se ocupó de su fama, calculándose que Edison había añadido un promedio de treinta millones de dólares al año a la riqueza nacional por un periodo de medio siglo. Nunca antes se había tasado con tal exactitud algo tan intangible como el genio. Su popularidad llegó a ser inmensa. En 1927 fue nombrado miembro de la National Academy of Sciences y al año siguiente el presidente Coolidge le hizo entrega de una medalla de oro que para él había hecho grabar el Congreso. Tenía ochenta y cuatro años cuando un ataque de uremia abatió sus últimas energías.
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EMPRENDEDOR ELECTRONICA
Akio Morita: Fundador de Sony
"No tema equivocarse. Pero no cometa el mismo error dos veces"
En los suburbios de la ciudad japonesa de Nagoya, nació Akio Morita el 26 de enero de 1921 en el ceno de una familia acomodada.Este niño que creció en una casa de clase media alta, gracias a la fábrica de arroz de su familia, comenzó desde muy pequeño a interesarse por los equipos electrónicos.Luego de terminar el colegio ingresó en la Universidad Imperial de Osaka en 1940, donde finalizó sus estudios 4 años más tarde con el título de Licenciado en física.Ya en 1946, luego de las bombas atómicas que arrasaron con ese país, comenzó en la ciudad de Tokio con una empresa pequeña de ingeniería eléctrica. De la mano de su amigo y socio Masaru Ibuka, a quien había conocido en el ejército, fundaron Tokyo Tsushin Kogyo.Unos años más tarde, en 1960, cambiaría de nombre por Sony Corporation, hoy una de las más grandes empresas de electrónica del planeta.Según allegados al empresario japonés, Morita capitalizó el éxito rotundo de su compañía para convertirse en un vocero del mundo oriental en los países desarrollados. Esta actitud llevó a la empresa Sony a desembarcar en el gran enemigo de su tierra en la juventud, Estados Unidos. Teniendo una presencia imponente en ese país.La empresa de Morita pasaría al reconocimiento internacional gracias a las radios a transistores. Pero no todo era éxito para Sony, la salida al mercado de las cintas magnéticas de video VHS de JVC le darían un gran golpe a Akio ya que su producto Betamax había quedado fuera de competencia, entre otras cosas por su menor duración.Pero luego este empresario japonés daría el gran salto lanzando a las calles el Walkman, primer producto que se encargó de sacar la música de los hogares.Ya en 1999 y con 78 años de edad, Akio Morita moría debido a una pulmonía que venía arrastrando un tiempo atrás.
Si bien creo en general que las reglas que funcionaron para uno no necesariamente funcionan para otro (y menos en el mundo de los negocios), creo que estas 8 lecciones de Akio Morita valen la pena porque son atemporales y universales, y muchas de ellas son reglas para la vida.
1. Creé en vos mismo.
La familia de Akio Morita había estado en el negocio de la producción de sake durante 15 generaciones y esperaban que él continuara con la tradición. Sin embargo, él decidió seguir por su cuenta y construir una de las marcas más reconocidas del mundo. No dejes que la gente te retenga por las expectativas que ellos tienen sobre vos.
2. Empieza pequeño.
Sony empezó con una inversión de $350 y en su comienzo funcionaba en un edificio bombardeado durante la segunda guerra mundial y posteriormente abandonado.
3. Elegí un buen nombre.Antes de lanzarse al mercado norteamericano, Sony se llamaba Corporación de Telecomunicaciones e Ingeniería de Tokyo.
4. Confía en tu instinto.Morita recomienda no hacer análisis de mercado. “Hay que mirar cuidadosamente la forma en que la gente vive, intuir qué es lo que quieren e ir por ello”.
5. No tengas miedo de cometer errores.“Pero ten cuidado de no cometer el mismo error dos veces”.
Si bien creo en general que las reglas que funcionaron para uno no necesariamente funcionan para otro (y menos en el mundo de los negocios), creo que estas 8 lecciones de Akio Morita valen la pena porque son atemporales y universales, y muchas de ellas son reglas para la vida.
1. Creé en vos mismo.
La familia de Akio Morita había estado en el negocio de la producción de sake durante 15 generaciones y esperaban que él continuara con la tradición. Sin embargo, él decidió seguir por su cuenta y construir una de las marcas más reconocidas del mundo. No dejes que la gente te retenga por las expectativas que ellos tienen sobre vos.
2. Empieza pequeño.
Sony empezó con una inversión de $350 y en su comienzo funcionaba en un edificio bombardeado durante la segunda guerra mundial y posteriormente abandonado.
3. Elegí un buen nombre.Antes de lanzarse al mercado norteamericano, Sony se llamaba Corporación de Telecomunicaciones e Ingeniería de Tokyo.
4. Confía en tu instinto.Morita recomienda no hacer análisis de mercado. “Hay que mirar cuidadosamente la forma en que la gente vive, intuir qué es lo que quieren e ir por ello”.
5. No tengas miedo de cometer errores.“Pero ten cuidado de no cometer el mismo error dos veces”.
6. Construye productos de calidad.Promocionar o publicitar no van a sostener un mal producto o uno fuera de época.
7. Diferenciate.
Cuando Morita abrió su primer local en Estados Unidos, después de la segunda guerra mundial, colgó en la entrada una bandera japonesa. Periodistas y ciudadanos se acercaron para conocer la historia detrás de la bandera.
8. Creá el mercado.Morita creó productos que no existían y tuvo su recompensa. Hay muchos nichos sin atacar.
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EMPRENDEDOR MECANICA AUTOMOTRIZ
Soichiro Honda (Honda Motor Company)

Soichiro Honda ( 1909 - 5 de agosto de 1991) fue un empresario japonés, fundador de Honda Motors.
Nacido en el seno de una humilde familia de un pequeño pueblo japonés, desde muy joven Soichiro Honda fue un apasionado por los artefactos mecánicos. Su padre era propietario de un taller de reparación de bicicletas.
A la edad de 15 años, Soichiro se mudó a Tokio para trabajar en la automotriz Hart Shokai. A los 21 años, retornó a su pueblo natal convertido en un experto mecánico, como jefe de una sucursal de dicha automotiz. Sin embargo, enseguida se independizó y montó una fábrica de pistones que pronto fracasó. Posteriormente se inscribió en la universidad y, más tarde, reabrió su pequeña fábrica.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Soichiro perdió todo en medio de la devastación que produjo el bombardeo estadounidense.
En 1948, asociado a Takeo Fujisawa, funda la Honda Motor Company con el objetivo de fabricar motocicletas, ya que los bombardeos habían devastado el parque automotor japonés. Las idea original consistió en fabricar bicicletas con motor, aunque el primer motor utilizado fue demasiado pesado y enseguida la empresa quebró. Sin embargo, Soichiro fabricó un motor más liviano, rápido y silencioso e, inmediatamente, sobrevino el éxito. La producción fue aumentando vertiginosamente y se instalaron fábricas en todo Japón. La reputación de la empresa creció en cuanto las motos Honda comenzaron a ganar en competencias internacionales.
A principios de 1960, Soichiro expandió sus actividades industriales dedicándose de lleno a la industria automotriz. Se fijó como meta ganar alguna carrera de Fórmula 1 con un vehículo de su fabricación, lo cual logró en 1965.
Desde 1967, Honda comenzó a producir vehículos pequeños. Cuando se desató la crisis del petróleo en 1973 se aumentó la producción de Honda Civic de bajo consumo, con lo que la empresa se posicionó de modo inmejorable en todo el mundo.
1) Actuar siempre con ambición y juventud.
2) Respetar las teorías sanas, encontrar las ideas nuevas y emplear nuestro tiempo para el mejor rendimiento.
3) Encontrar placer en nuestro trabajo y hacerlo en condiciones agradables.
4) Buscar constantemente una cadencia armoniosa del trabajo.
5) Tener siempre presente el valor de la investigación y el esfue
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